Empecemos por las bases

Nuestro cuerpo tiene volumen, formas y curvas, pero el papel y la tela (que es donde vamos a trabajar) son planos. La moldería base es la herramienta técnica que nos permite traducir ese cuerpo tridimensional a dos dimensiones y, a través de recursos clave como las pinzas, transformar ese plano para que se adapte con precisión a cada forma del cuerpo.

Estas bases se pueden trabajar a partir de una tabla de medidas estándar o construirse a medida, de forma personalizada.

Existen 5 moldes base, cada uno representa a una parte del cuerpo en específico, cubriendo así casi la totalidad del mismo:

  • Corpiño base: (Torso hasta la cintura).
  • Manga base: (brazo desde el hombro a la muñeca).
  • Pantalón base: (Desde la cintura hasta los tobillos, registrando cada pierna)
  • Falda base: (Desde la cintura hasta las rodillas o tobillos, no registra la individualidad de las piernas).

¿Por qué cambia todo cuando la base es A MEDIDA?

Un molde a medida es un calco exacto de la anatomía real de una persona específica: contempla sus particularidades, volúmenes y proporciones únicas.

Trabajar a medida va mucho más allá de tomar medidas; significa comprender de dónde sale cada línea y cómo se modifica en cada cuerpo. Te hace entender que una altura de axila o un talle de espalda no son números fijos de una tabla industrial, sino respuestas a una estructura corporal específica. Este conocimiento es la verdadera base para dominar la moldería y trabajar con soltura dentro de la diversidad corporal.

¿Para qué sirve dominar esta técnica?

  • Autonomía y libertad creativa: Dejás de depender de moldes comerciales o talles estandarizados para pasar a vestir con solvencia cualquier tipo de cuerpo.
  • Potencial ilimitado: Una vez que comprendés la estructura base de una prenda, contás con el conocimiento técnico para desarrollar la transformación que te propongas.
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